viernes, 19 de marzo de 2010

Antesalas oscuras vs túneles de luz

Soy la típica boluda optimista que la mina de Gachi y Pachi odia. Me da un placer culpable decir que muy poco alcanza para hacerme feliz. No tengo ambiciones materiales, ninguna. La gente se compra Ipods, yo compraría aire en la cara y tiempo extra para hacer fiaca. Gastaría millones en neuronas frescas, lo admito y me sonrojo. No me importaría pasar hambre si te tengo a vos y un par de cigarrillos. Vendería mi alma por sentirme segura todos los días de mi vida. Te valoro, nos valoro más sin un centavo y tiradas en la cama que con muchas cosas para hacer y poca piel.
Y en estos días me tiembla la estructura. Estos días que estoy viviendo con y sin vos al simultáneo. Estos días en que los kilos se me van del cuerpo como la pelusa que soplamos del hombro. Estos días de comenzar con una sonrisa que se va marchitando como las flores que encerró en el comedor ese fotógrafo que vimos en la muestra ayer como experimento de que había fantasmas en su casa, aunque te confieso que a mi me pareció que un titulo darwinista le hubiera quedado mejor a la obra, pero eso no es de lo que me propuse hablar sino de estos días. Estos días que no se si empiezan al alba o allí se rinden desprovistos del sueño que tendría que venir a reclamar su reinado efímero para que así puedan descansar y renovarse por ese breve periodo horario. Días de desteñirme las uñas, días de que mi propio cuerpo me rechace y me declare la guerra. Días de enemistarme y amigarme con vos. Días de volvernos psicológicas cuando éramos pura carne.

Pero estos días son la antesala oscura. Me encantaría que lo entiendas y te sumes a mi filosofía de que lo poco te llena igual y de que lo mucho que esta por venir te va a hacer estallar de esa felicidad simple de la que siempre te hablo. Desde el escritorio donde estoy a la cama donde estas vos te amo y se dispara al cielo nuestro túnel de luz.