viernes, 18 de septiembre de 2009

Pensamiento del dia (un poco extenso)

Todo esta manos para abajo para no decir patas para arriba aunque trate con cada kilo de mi cuerpo de alinear mis chacras para darme cuenta que el que importa lo tengo bien puesto y me roba una sonrisa un poco opaca pero sonrisa al fin porque contraje mis músculos faciales y hasta mostré algo de dientes. Mi amigo Marcos que es algo así como mi parapsicólogo personal me dice que abra todas las ventanas, prenda todas las luces y cruce algún calzado bajo la cama y así voy a dormir mejor pero juro que no quiero volver a soñar, o capaz que estaba despierta, o ni siquiera dormir ese sueño que me arrastra hacia la inconciencia pura en la que soy conciente la puta madre no se por que. Porque no deberíamos estar al tanto de lo que nos sucede durante los sueños pero yo enseguida me doy cuenta que es solamente un estado onírico y quiero salirme de ahí, porque allí no me gobierna nada más que una nebulosa desconocida a la cual temo y respeto al mismo tiempo. Entonces así me encuentro, completamente mal dormida, mal soñada y mal puesta en mi día a día que requiere unas pilas energizer últimamente porque me cambiaron de cuenta en mi trabajo y no sólo que hago mis ocho horas laborales sino que llego a mi casa, esa que tanto deseé para que albergue mi soledad y mi locura, y sigo trabajando y a veces me da miedo de que se me derrumben las paredes encima. Por eso no escribo, capaz que es lo que más me duele en este momento. Que mi alarmante estado de ánimo se esté apoderando y lentamente destruyendo eso que siempre me devolvió a mi, eso que me identifica, que me llena, me contiene y es mi terapia gratis. Sentarme con el cuaderno en mano para que la tinta me devuelva desvaríos varios, frases inconclusas y versos de amor que no por falta de él sino por falta de lo que podría llamarse simplemente inspiración salen estériles y vagos.
Es la primera vez que hago catarsis acá, no quería volver esto un diario íntimo pero que bien que hace sacarse todo de encima.
Gracias por leer.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Gracias!

No se puede empezar a enumerar las cosas que se comparten en un año con vos. Lo podríamos medir en fechas y decir que ya cumplimos meses 12 veces y capaz que fueron más aniversarios porque se nos dio por hacernos de varias fechas para festejar, algunas todavía vigentes, otras no. Si medimos las veces que soñamos juntas serian más de 365 seguro, porque lo hacemos a diario y despiertas, miles de veces al día. Proyectamos, nos proyectamos, nos asustamos, retrocedemos y volvemos a planear porque algo nos dice que estar juntas es lo que hacemos mejor y lo vamos a seguir haciendo hasta que nos volvamos expertas en amarnos. Yo estoy perpleja, me dejas perpleja. Ni yo me creo que hace un año que te respiro y es el aire más puro y fresco que alguna vez habito mis pulmones y mi alma. Fue una odisea, no voy a decir que fue fácil llegar a esto. Me dejaste mucha poesía y ella solo nace cuando aparece algo revolucionario. Vos sos eso para mí. Y la verdad que me queda muy corto decir que te amo y que estoy enamorada de vos hasta la médula. Vos ves la manera en que te miro, vos lo sabes y eso me basta. Gracias por estos 365 días.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Filosofía entre comidas

El día pasaba pegajoso y lento. Durante el desayuno se entretuvo mirando como las agujas de su reloj dibujaban un círculo infinito sobre la carátula cuadrada y se convenció de la coexistencia de formas distintas trabajando para un mismo fin. Después del almuerzo un complot de pereza e ingenio trasformó a las manecillas de metal en babosas que fastidiosas se trasladaban de número en número dejando un camino de baba brillante. Las babosas y su fatídica existencia. De niña solía tirarles sal y ver como se retorcían en el piso hasta que sólo eran una masa informe e inerte de espuma y materia grisácea. ¡Que plato!. Mientras cenaba pensó que ahora no procedería de la misma manera, sino que simplemente las envolvería en un trozo de rollisec y que sea el recolector de la basura el encargado de decidir sobre su destino.

jueves, 3 de septiembre de 2009

De paciencia

Nuestra hoja de ruta está vislumbrando un destino fijo. Quedan en nuestra memoria compartida todas las paradas obligatorias que tuvimos que hacer al costado del camino. Son parte de nuestra historia todos los desvíos que a fuerza de llantos y berrinches tuvimos que tomar a desgano. Colorean nuestros recuerdos todos esos pequeños pasos que multiplicados por miles de memorables momentos nos hicieron ganar un kilómetro de vida. Ya no es tiempo de enumerar faltas ni pasarnos factura constante. Te regalo más bien una nota de crédito canjeable por mi amor eterno. Porque a pesar de los saldos en rojo, tu morosidad dio frutos en mí, mostrándome que la paciencia es una más de mis virtudes.