domingo, 10 de junio de 2012

Daño

La premeditación que antecede al daño es la que aporta el sema de intención que exacerba el resultado del mismo. Si partimos de este enunciado, podemos diferenciar dos clases de atentados: el que se encuentra motivado por un deseo oculto previamente gestado en la voluntad del actor y el que deviene de un impulso generado por un estímulo interno o externo que sucede espontáneamente, por lo tanto que no fue planificado. La problématica entonces recae en saber identificar la génesis del acto para luego poder realizar un juicio justo y no basar en análisis en el producto de la acción sino en las motivaciones originarias que mediaron de combustible para el logro de la misma. A veces no se necesita más que observar para poder ver.

1 comentario:

Ignacio Diaz dijo...

me encanta, una grata sorpresa conocerte...