miércoles, 29 de abril de 2009

Del cuidado que hay que tener al vaciar un mate

Se levantó de la computadora y recorrió con soltura los 17 pasos que lo separaban de la cocina. El agua está casi lista, se dijo; y se entretuvo con la alacena vacía para malgastar los segundos que lo separaban de tomar la pava y traspasar el elixir edulcorado hacia el termo. Se comenzó a preguntar cual era la manía que existía en esa casa de empezar paquetes de fideos nuevos sin haber consumido por completo los anteriores, lo cual resultaba en un cementerio de coditos y sopa de letras atrapados en bolsas de La Gallega coronadas de una gomita elástica a elección. Somos humanos, se dijo. Siempre vamos a emprender cosas nuevas sin haber terminado con nuestros asuntos pretéritos, aunque acá lo veamos reflejado en pasta. Volvió a la realidad a tiempo para escuchar a la pava cantar de calentura. Apagó el incendio y se dispuso a vaciar el mate que albergaba la yerba de la tarde anterior, porque no había mucho tiempo para tomar mates y se hacia una vez por día. Tristísimo. Lo que nunca llegó a darse cuenta fue que de tanto que se agachó para embocar el tacho y de tanto que apretó las sienes para hundir la bombilla, de tanto en tanto no caía sólo yerba sino que también tiraba a la basura sus sueños.

12 comentarios:

Sofi ♪♫ dijo...

:O







Me gustó quizás demasiado ese texto...


Genial, realmente genial...


Besos!

Anhele dijo...

Pequeños detalles que se hacen grandes con el tiempo.

Gracias y saludos.

la chica pirata dijo...

Un texto fantástico!

A mí me dieron a probar mate, por desgracia no me gusta demasiado...

besos piratas!
:)

Literato dijo...

Pasa, y no solo tirando la yerba del mate... con muchas cosas puedes perder tus sueños.

Saludos.

Bárbara dijo...

tengo que decirte que cada vez me gusta mas todo lo que escribis!
un saludoo! =)

maalexandra dijo...

se me antoja un mate*
necesito calentarme el alma*

besosdulces*

aLba (*) dijo...

pocas veces se termina a tiempo lo que se empieza...

DiBuJoS LoCoS dijo...

El problema eterno de no animarse a terminar algo.

A mi me pasa con las botellas.

Siempre dejo un poco.

Aunque creo que la razón es relegar un poco de satisfacción actual, para encontrar la próxima vez que abra la heladera un poco de bebida esperando ser tomada.

Sofi ♪♫ dijo...

Jajaa noo! OJALÁ ESTUVIERA YÉNDOME DE VIAJEEEEE!

No, no, ese "acá" era un link, de mi otro blog...


Besos!

eliú dijo...

QUE final nena!








me encantó la metáfora.
me encantó.

Anónimo dijo...

:)

Anónimo dijo...

privet vse super